Un robot aspirador bien mantenido suele durar entre 4 y 7 años antes de que algún componente clave (normalmente la batería o el motor de succión) empiece a dar problemas serios, aunque la vida útil real depende mucho de la frecuencia de uso y del mantenimiento que le hagas.
La batería es casi siempre el primer eslabón débil: las baterías de litio actuales pierden capacidad de forma gradual, y es habitual notar una autonomía notablemente menor a partir de los 2-3 años de uso diario. En muchos modelos la batería es reemplazable por separado, lo que alarga la vida del robot completo sin tener que comprar uno nuevo.
El cepillo principal y los cepillos laterales se desgastan mucho antes que el motor: si no se limpian el pelo enredado con regularidad, fuerzan el motor y pueden acabar dañándolo prematuramente. Un mantenimiento sencillo (limpiar cepillos cada 1-2 semanas, cambiar filtros cada 2-3 meses) es la forma más barata de alargar la vida útil real del aparato.
Los sensores de navegación (láser, de caída, de obstáculos) rara vez fallan por desgaste natural, pero sí pueden dar problemas si se acumula polvo o suciedad sobre ellos: limpiarlos con un paño suave de vez en cuando evita errores de navegación que a veces se confunden con una avería grave.
Antes de dar por perdido un robot que ya no succiona bien, merece la pena revisar en orden: filtro saturado, cepillo enredado, sensores sucios y, por último, la batería. En la mayoría de los casos el problema es una de las tres primeras cosas, mucho más barata de solucionar que sustituir el robot entero.
